Te recomendamos este interesante articulo publicado en El Mercurio el día 2 de Abril de 2017:

 

Al estar despierto se acumula mucha información innecesaria que es desechada en la noche, lo que permite a las personas seguir aprendiendo y funcionando con normalidad al día siguiente.

 

Dormir es un riesgo. En caso de peligro, los estímulos externos se sienten lejanos, el cuerpo no reacciona con rapidez, y pueden perderse segundos clave para escapar.

“El hecho de que, a pesar del potencial peligro, todos las especies de animales duerman es una fuerte prueba de que dormir es crucial para nuestro bienestar, y que tiene funciones que no pueden desarrollarse durante la vigilia”, dice a “El Mercurio” Chiara Cirelli, doctora y neurocientífica italiana.

Cirelli ha dedicado su investigación a saber más del sueño y por eso expondrá sobre este tema en Puerto de Ideas Antofagasta, que se realiza en esa ciudad entre el 7 y el 9 de abril con el apoyo de Minera Escondida/BHP Billiton.

En sus estudios, Cirelli -quien trabaja junto al neurocientífico y psiquiatra Giulio Tononi en el “Centro para el Sueño y la Conciencia” de la U. de Wisconsin-Madison (EE.UU.)- ha intentado entender cuál es la función clave del sueño y su relación con el cerebro.

Los últimos 10 años se ha centrado en investigar la hipótesis de la homeostasis sináptica, que se basa en cómo el cerebro puede almacenar información y aprender. “Las neuronas se comunican entre ellas usando una estructura llamada sinapsis. El núcleo del concepto es que la eficiencia o fuerza sináptica aumenta debido al aprendizaje, pero debe volver a normalizarse durante el sueño por varias razones”.

Una de ellas es que hay cien billones de sinapsis en el cerebro que utilizan una gran cantidad de energía, un bien muy preciado para ese organismo. “Y si las sinapsis continúan fortaleciéndose, terminan saturándose, por lo tanto las neuronas que usan esas sinapsis para comunicarse comenzarán a responder con mayor frecuencia e intensidad a demasiados estímulos irrelevantes: en resumen, el ruido en el cerebro va a crecer a expensas de la ‘señal’ real”. Es decir, el cerebro no podrá diferenciar lo realmente importante si no se resetea.

Por eso sugieren que el sueño es el tiempo ideal para que las sinapsis se normalicen. Y según explican, esto no puede suceder al estar despiertos, “porque entonces somos esclavos del aquí y del ahora, siempre pendientes de algún estímulo y aprendiendo algo. Al dormir, en cambio, estamos más despreocupados del mundo exterior, y el cerebro puede probar todas nuestras sinapsis, y renormalizarlas de una manera inteligente, completa y equilibrada”, dice Cirelli.

El resultado, explica, es que la información saliente y novedosa “se integra en nuestro conocimiento, los detalles irrelevantes se olvidan y se crea espacio para los nuevos recuerdos que se formarán al día siguiente”.

A pesar de la dificultad para medir en vivo las conexiones neuronales, Cirelli y Tononi lograron una forma de hacerlo. Utilizando un novedoso microscopio electrónico vieron en 3D las imágenes de las sinapsis, y durante cuatro años analizaron cerca de siete mil. Así pudieron constatar que al estar despiertos las sinapsis crecen y se vuelven más fuertes. “Mientras que al dormir se achican y se vuelven más débiles. Creemos que la renormalización sináptica es la clave para entender por qué el cerebro necesita dormir para funcionar con normalidad”.